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CRÓNICAS

“Todos los Sumo somos la memoria del grupo”

Por Fernando Aguirre y Esteban Viú

Por Lelu Marino


Cuando nos propusimos hacer una crónica de lo que fue el antológico recital de Sumo en la ciudad de Río Cuarto, en 1986, conocíamos la posibilidad concreta de que Divididos tocara en agosto en la ciudad y pensamos en poder entrevistar al duo Mollo-Arnedo sobre sus posibles recuerdos de ese momento de su juventud. Lo que desconocíamos era que el saxofonista Roberto Pettinato iba a estar presentando su show “Pettinato The Magic and Misery Tour”. Con este dato, pensamos en hacerle algunas preguntas en su condición de protagonista de los hechos narrados en la crónica “Mejor hablar de ciertas cosas: Cuando Sumo tocó en Río Cuarto”. Conseguimos la buena disposición de Charly Crowder de Elvis para contactarnos directamente con él vía mail y poder asistir a su show. Acá la entrevista:

 

– Muchos conocen tu trayectoria artística y no es la primera vez que venís a Río Cuarto a presentar alguno de tus proyectos, pero no todos saben que viniste en octubre de 1986 con Sumo al boliche “Marrakesh”. En la ciudad se recuerda cierta hostilidad de los seguidores heavys de Pappo hacia Sumo y Luca, que lo fueron a ver y putear porque cantaba en inglés ¿Se percibía esa incomprensión  en otros lugares del país con la banda?

– Como suele suceder en todas las ciudades del país siempre me dicen “Acá viniste con Sumo”, uno no puede hacerse cargo de los minigrupos y además los olvidás rápidamente jajaja. Siempre fuimos bien recibidos en todos lados.

 

– La gente toma ese hito como un momento histórico en el rock de la ciudad, el mito de la banda under que fue a ver poca gente pero que con los años todo el mundo recuerda haber ido… ¿Cómo eran las giras por el interior del país con Sumo?

Era una banda under por lo tanto pobre, más cerca de la Pizzería que del Restaurante de Soda Stereo. Eramos 16 personas pero nunca supimos bien quienes eran todos!!!!

 

– Cuando vino Divididos por primera vez, allá por el 2003, Ricardo Mollo se acordaba entre risas de haber estado antes en la ciudad y me dio la impresión que recordaba la famosa anécdota del Hotel. ¿Qué paso esa noche?

Creíamos que la policía nos había venido a buscar porque en el lobby había cuatro hombres leyendo el diario y cada tanto lo bajaban y pensamos ¡Nos vinieron a buscar!, un delirio. Está contada en mi último libro “Luca es mío”…

 

 

– Siempre me pareció por la lectura de tus libros sobre Sumo, de entrevistas en distintos medios o notas en “Rolling Stones” o “La Mano” que sos como un custodio de la memoria de Sumo ¿Te sentís responsable de ese papel?

De ninguna manera. Todos los Sumo tienen su memoria de la banda. No siempre las historias son recordadas del mismo modo por todos y cada versión tiene sus nutrientes… Todos los Sumo somos la memoria del grupo…

 

– Cambiando un poco de tema y pasando a tu presente ¿De qué se trata tu actual show de stand up y qué diferencias hay respecto de tu anterior show unipersonal “Me quiero portar vien” presentado en Elvis en 2014?

– Este nuevo show “The Magical & Misery Tour” si bien está basado en monólogos (como los anteriores) estos cambian. Cambian todo el tiempo y se van construyendo a medida que la gira avanza con algunos tips pero con mucho de improvisación. Los espero en Elvis!!!!

 

Exactamente a las 20:39 se abrió la puerta chica de Elvis, que da a la calle Colón, y vimos entrar a un tipo alto, muy abrigado y con una cabellera grisácea particular. Lo perdimos de vista rápidamente cuando pasó a la zona de la cueva. De hecho creo que fuimos los únicos que alcanzamos a verlo, fue casi un destello. Adentro del lugar había unas 45 personas que esperaban ansiosas el show humorístico por el que decidieron abandonar sus casas calentitas esa noche helada de domingo. Un bullicio tímido, algo de música y el “crick” impertinente del maní con cáscara dominaban la escena sonora de Elvis. Cuando el reloj arrimaba las 21, el telón del escenario comenzó a replegarse, las luces bajaron y apareció Roberto Pettinato, con zapatillas platinadas y barba de diablo, muy parecida a las de su época de Sumo, pero ahora derruida por las canas y el tiempo.

Hubo dos temas muy marcados en su monólogo, más allá de la improvisación: el gobierno y la coyuntura del país, y después una parte dedicada al hombre y la mujer, y su funcionamiento en pareja. Lo que podemos coincidir es que el carisma y desfachatez del humor de Roberto basado en su acidez, ironía y sensible inteligencia derivó hacia un show fuertemente crítico con la situación política y futbolística actual y políticamente incorrecto en sus chistes religiosos y sexuales, con algún tono misógino en su repertorio. Para terminar su presentación eligió un poco de jazz ante el marco interesante de público que se acercó a Elvis. El apuro por seguir viaje hacia Buenos Aires nos impidió tener un contacto personal más fluido y seguir profundizando sobre las preguntas sobre su pasado en Sumo. Será en otro momento.

Lunes 25 de junio

En esta nota: Elvis Monologo Pettinato Sumo
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