anuncio
ENSAYOS

Polémica en los bares

Por Facundo Sánchez

Por Facundo Sánchez


El 1 de mayo en Río Cuarto era demasiado gris. No solo el cielo. Las veredas, las vidrieras y los rostros de la gente también lucían grises al atardecer. Salí caminar en esa deslucida tarde para recorrer la cintura céntrica de la ciudad y hacer la gloriosa vuelta del perro. Parecía un buen programa para un día en que lo único más entretenido que había tenido era el plato de locro del mediodía y el partido entre el Bayern Munich y el Real Madrid que mostró la televisión.
Salí con la digna esperanza de ver poco. Cruzar algunos autos, quizá algún transeúnte aburrido como yo, pero no mucho más que eso. El día estaba para enterrarse en la cama y empaparse de netflix y tortas fritas. Pero no. Me sorprendí.
Muchos bares estaban abiertos. Y cuando digo muchos digo seis o siete contando las heladerías. Para un centro como el de nuestra ciudad, con actividad comercial fuerte en diez cuadras alrededor de la plaza Roca, siete locales era un número sorprendente. Sorprendente porque no eran kioscos. Sorprendente porque la apertura en un primero de mayo de locales como bares o restaurantes implicaba que muchos trabajadores no pudieran estar celebrando su día de la manera que ellos más lo deseaban. Algunos pescando, otros en el rally, otros en su casa con sus hijos y otros más jóvenes comiendo un asado con sus amigos. Nada de eso.

Les pagan doble dicen cuando uno comenta que hay gente que trabaja un feriado. Un primero de mayo, que no es un feriado más. “Les pagan doble”, como excusa perfecta que justifica sacar al trabajador en su día por unos pesos más. Esto es, para los empleadores, evidentemente rentable. Pagan el doble a sus empleados (considerando que esto se cumpla en todos los casos) y la actividad de sus bares es tanta que abrir un día feriado se encuentra totalmente justificado. Desde una óptica económica, claro. Desde la óptica del patrón, claro.
Pero ¿por qué es tanta la actividad de los bares un 1 de mayo? se preguntaran ustedes. Y la respuesta nos pega una cachetada con toda la mano abierta y fría. Por nosotros. Si. Quienes van (vamos) a los bares un día feriado “porque está linda la tarde para tomar un cafecito con torta”, justificamos la apertura de los locales. Y ahí el ciclo se arma de una manera perfectamente imperfecta y todo queda explicado.

 

“¿Por qué es tanta la actividad de los bares un 1 de mayo? se preguntaran ustedes. Y la respuesta nos pega una cachetada con toda la mano abierta y fría. Por nosotros. Si. Quienes van (vamos) a los bares un día feriado”     

 

La realidad económica actual es mala. Los comerciantes, ante el poco flujo de ventas, deciden abrir. Los empleados deben trabajar un feriado. La gente va y consume. La caja al final del día termina cerrando con creces y el empleador sonríe mientras cierra con llave la caja fuerte.
El empleado, lejos de la caja fuerte, cobra el doble por trabajar pero se le esfuma frente a sus narices cuando le devuelve eso que un pariente le había prestado el mes pasado.
Es lógico e ineludible que no se puede detener la actividad del mundo durante un día, porque para el sistema sería insostenible y determinante. Un día en el que no haya médicos en los hospitales, ni policías en las calles, ni gendarmes en las aduanas, resulta una especie de distopía que nadie imagina. Principalmente porque se presupone un caos de dimensiones enormes. Pero ni siquiera los ladrones robarían porque ese es su trabajo, por lo cual, si cada uno cumpliera con ese mandato, nada debería salir mal. Aunque no, por supuesto que no. Alguien tiene que trabajar porque si no todo se va al demonio. Pienso mientras el semáforo me muestra una luz melancólica y la llovizna empapa el cristal de mis lentes.
Por estos sucesos es que actividades como la de los hospitales, farmacias, policías y bomberos deben ejecutarse para poder garantizar el orden y la sostenibilidad del sistema actual.

Pero volvamos a los bares ¿no existe la posibilidad de hacer un buen café con leche con un rico bizcochuelo en casa con toda la familia en lugar de ir a tomar algo al centro? ¿No resulta tentador para una pareja joven hacer un asado para dos con un rico vino en lugar de salir a cenar a un restaurante y llenar el instagram de selfies?
Doy una vuelta más de las del perro y observo los kioscos. Pienso que deben estar atendidos por sus propios dueños y, para evitar otras frustraciones, continúo a paso lento.
El 1 de mayo representa mundialmente a todas y todos los trabajadores. Es una fecha más que importante porque reivindica los derechos de quienes trabajan para garantizar, también con su empleo, la sostenibilidad en el tiempo de sus propias vidas.
Hace mucho, en Estados Unidos, aunque pocos estadounidenses lo recuerden, obreros comenzaron a realizar huelgas para pedir jornadas laborales de ocho horas (tal como las conocemos en la actualidad) rechazar las doce horas de trabajo por día de aquellos tiempos. Ese derecho se conquistó, con mucha represión policial y muertes en la espalda. Con el empresariado en contra, que caprichoso y enojado no tuvo en el momento otra opción que ceder al reclamo justo de millones de trabajadores en diferentes ciudades del país del norte.
Hoy, cada trago de ese café que la señora toda coqueta está tomando en ese bonito bar montado en la esquina, implica un paso atrás en los derechos conquistados y le da la razón al patrón, quien encuentra en los números finales la justificación de la apertura en un 1 de mayo. Ese café lo preparó una mujer que no está en su casa con sus hijos y su pareja mirando una película y se lo acercó hasta la mesa un estudiante que no está preparando el parcial de la próxima semana.

Con el dolor de las cosas inentendibles camino la ciudad, y busco en las vidrieras alguna respuesta.
La poca o casi nula oferta laboral hace que los reclamos de los empleados sean también casi nulos. Nadie que sepa lo difícil que es conseguir un trabajo en la coyuntura actual golpeará el escritorio de su jefe y le dirá que no va a trabajar un feriado porque es su derecho. Y no lo hará por miedo. A que lo echen. O que sume un motivo para que, con el tiempo, lo echen. Entonces, el manejo del juego se vuelve unilateral y desproporcionado. Aunque bien podría ser al revés, pero el miedo manda. Y se levantan temprano. Y asisten a trabajar igual.
Como leí por algún lado, mientras vuelvo a mi casa porque tanto gris me cansó la vista, el trabajo dignifica, sí. Pero cuando es digno.
Hacer trabajar a los empleados el día del trabajador, representa, cuanto menos, un acto irrespetuoso, codicioso y egoísta por parte de los empleadores. Representa el poco valor que como seres humanos le damos al tiempo del otro.
Y representa principalmente la preponderancia del dinero por sobre todas las otras cosas que existan. Sobre las personas, sobre su tiempo, sobre sus familias, sobre sus deseos, sobre sus sueños, sobre sus dolores.
El dinero por sobre todo y sienten que está bien.
Y duermen tranquilos.
Están seguros que algún empleado responsable y de confianza, está cerrando con llave la caja fuerte con la recaudación del día.

* Las imágenes fueron tomadas por Facundo mientras caminaba esa tarde del 1 de Mayo.

Viernes 4 de mayo

anuncio