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ENSAYOS

Lo que no logró Napoleón

Por Bruno Aricó

Por Getty Images


En aquel frío diciembre de 1812, el ejército francés se retiró sin haber alcanzado su objetivo. Las tropas napoleónicas sufrieron la táctica rusa: quemar toda la ciudad de Moscú, construida prácticamente en su totalidad por estructuras de madera, y dejarla abandonada. A los franceses no les quedó nada de qué agarrarse para subsistir en un pueblo fantasma. El invierno se hizo cada vez más duro, por lo que Napoleón eligió el repliegue defensivo. El ejército ruso los presionó en distintas batallas hasta que logró que abandonaran su territorio. Más de doscientos años después, en un contexto diferente, con otros actores y con un clima que jugó a favor, Francia conquistó Rusia y el mundo.
Bandos enfrentados, estrategia, planificación, luchadores. Palabras que muchos aplican tanto a la guerra como al fútbol. Quizás ninguno de los 23 “guerreros” que ayer alzaron la Copa del Mundo habrá sentido un gusto a revancha por lo sucedido en aquella dura derrota de Napoleón hace más de dos siglos. O sí. El fútbol da para todo, las charlas motivacionales pueden abrir aristas inimaginables para sembrar en la mente de cada uno de los jugadores el hambre de victoria. Lo cierto es que, lejos del fuego de la batalla, el equipo francés que hoy se coronó campeón del mundo en Moscú tuvo muchas similitudes con un ejército listo para el combate.

 

 

Todo se resumió en una gran final. En el mundial de la pelota parada, de los penales, de los goles en contra (en los tres campos, Rusia 2018 batió el récord histórico en mundiales) y de la inclusión de la tecnología para revisar jugadas polémicas, con el no menos polémico VAR, no podía faltar una definición que incluyera todos y cada uno de estos ítems. Nadie se dio cuenta, pero el desarrollo del torneo fue una especie de spoiler de lo que sería la final.
Esta vez los contrincantes no eran los rusos, sino Croacia, un país con poco más de 4 millones de habitantes y 35 años de vida, que llegó hasta esta instancia tras jugar tres alargues en las fases anteriores, pero con un equipo convencido de su fútbol, algo fundamental en estos tiempos. El partido se abrió a los 18 minutos, con un gol en contra de Mario Mandzukic que adelantó a los galos, proveniente de un tiro libre. Diez minutos después, Ivan Perisic empató para los balcánicos y, otros diez minutos más tarde, Antoine Griezmann convirtió de penal el 2 a 1 francés, luego de que el árbitro argentino Néstor Pitana consultara la tecnología. Primer tiempo finalizado y todos los ítems que hicieron tan particular este mundial, cumplidos. El resultado se coronó con dos grandes definiciones de Paul Pogba y Kylian Mbappé y un grosero error del arquero Hugo Lloris. 4 a 2 y final. Objetivo cumplido. En esta ocasión no hubo adversidades climáticas ni tácticas rivales que entorpecieran la labor. Finalmente, Rusia y el mundo fueron testigos de un triunfo francés en suelo moscovita.

 

 

Toda gran victoria involucra actores preparados para la ocasión. En favor de los soldados franceses de comienzos del siglo XIX, no dispusieron de los recursos que puede tener hoy un equipo de fútbol en términos de preparación. Ahora las aclimataciones y los estudios sobre el rival son más sencillos. Todo se puede ver, todo se puede predecir. Pero, una vez en la cancha, son 11 contra 11, y ahí es donde Francia marcó la diferencia. Una clara idea de juego, que priorizó lo colectivo (como se vio en el cuarto gol que le convirtió a Argentina) pero dio espacio a las individualidades, como las de Mbappé, Griezmann y Pogba, que funcionaron para sacar el mayor rédito a su fútbol.
Francia entendió qué hacer y cómo hacerlo de acuerdo al desarrollo de los partidos. El crédito se lo llevó el comandante de esta tropa mundialista: Didier Deschamps. El técnico, campeón del mundo como jugador en 1998, consiguió reconstruir un equipo que pasó por una parada brava, la caída en la final de la Eurocopa 2016, de local, ante una selección a priori inferior como la de Portugal (y con Cristiano Ronaldo lesionado al comienzo del partido). A Deschamps no le tembló el pulso para renovar el plantel con 14 nuevos nombres para esta cita mundialista. Aprendió de sus errores, estudió a sus rivales, planificó una estrategia y la llevó a cabo sin mayores sobresaltos. Aquel francés risueño y resultadista diría: “Deschamps 1, Napoleón 0”.

 

Otro gran acierto del “comandante” Deschamps fue el armado de un equipo que es presente y puede ser futuro. La cuota joven de este plantel campeón fue una de sus características más importantes: es el cuarto equipo de menor edad promedio en consagrarse en un mundial y el primero en los últimos 48 años. Su gran figura y una de las estrellas de todo el torneo, Kylian Mbappé, tiene apenas 19 años. Por edad futbolística, podría llevar a 17 de los 23 campeones al próximo mundial, y sólo dos de ellos superarían los 30 años. Sin dudas, la apuesta a los jóvenes dio y puede seguir dando grandes resultados. Algo para imitar, no sólo en el ámbito futbolístico.
En un mundial que maravilló a unos y decepcionó a otros, Francia fue el equipo más regular a lo largo de toda la competencia. Es el justo campeón. Aprobó todas las pruebas que se le presentaron. No hubo rival que lo incomodara. No hubo casas quemadas, fríos insoportables ni retiradas decepcionantes. Lo que no logró Napoleón, lo logró este equipo, que quedará plasmado en otra historia, la del fútbol y los mundiales.

Lunes 16 de julio

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