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ENSAYOS

La Iglesia no aborta su misión

Por Franco Etcheverry


La discusión sobre la legalización del aborto nos tiene a todos de un lado o del otro, a excepción de algunos diputados que, más que indecisos, parecen no querer arriesgar su postura hasta que tengan un panorama más claro de lo que sucederá con sus votos. Sin embargo, a pesar de tantas palabras volcadas en nuestras redes sociales y en los medios, hay algo que pocos se preguntan. ¿Por qué la Iglesia aparece como la representante de la vida? ¿Qué interés tiene sobre el hecho de no interrumpir los embarazos? Acá van algunas consideraciones que podemos tener en cuenta.

La contradicción central que se intenta instalar en los medios y redes sociales en relación al debate sobre el aborto parece ser el de la vida versus la muerte. Y decimos “se intenta instalar” porque hay sectores de la sociedad que se empeñan en esto, escondidos atrás de canales de televisión, diarios e instituciones. El actor principal es la Iglesia Católica y los sectores “educados” por ella a través de la historia. Hablamos de la iglesia de la inquisición, de las persecuciones, de la dictadura. Los principales medios de comunicación de nuestro país siempre fueron aliados estratégicos del clero, y su relación más evidente fue durante los gobiernos militares de nuestro país.

La Iglesia Católica Cristiana ¿ha perdido su poder de influencia en la sociedad argentina y occidental? Tomemos en cuenta los siguientes datos aportados por el Vaticano en 2015:

-Desde 2005 a la fecha, el número de católicos en el mundo ha ido en constante aumento: son 1.254 millones, un 17, 7% de la población mundial.

-La Iglesia además cuenta con más de 450 mil clérigos en el globo: 5.300 obispos, 415.000 sacerdotes y 45.000 diáconos y 116.000 seminaristas.

-En América, la población católica representa un 49% del total de los católicos a nivel mundo.

-Argentina, según datos del Vaticano, ocupa la décima posición de países con más católicos del mundo con casi 38 millones de bautizados. Esto no implica una relación directa entre bautismo y creencia, pero es un dato de referencia.

Este ejército de devotos no puede desestimarse. Tampoco hay que olvidar que la Iglesia cuenta con el financiamiento del Estado. Para 2018, el presupuesto destinado a la Iglesia Católica es de más de $130 millones. Además, hay unos 3200 centros educativos privados de gestión católica que, en ingresos, representan el 7,5% del total del presupuesto educativo nacional. La iglesia Argentina es poderosa económicamente e ideológicamente.

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En su deslumbrante capacidad de ocupar territorios y dominarlos con su Doctrina Social, la Iglesia ha influenciado mente, cuerpo y alma de innumerables generaciones de familias. La organización territorial de la Iglesia es envidiable: sedes – Iglesias desplegadas por todas partes, un responsable formado por cada establecimiento, ayudantes y fieles que participan en las actividades que realizan. Además, cuentan con la estructura y despliegue de los centros educativos en donde brindan instrucción católica desde la primaria; adoctrinamiento hecho y derecho. En el cemento fresco de la niñez, las huellas de la catequesis y la iniciación sacramental y ritual, generan luego solidas barreras para las ideas más frescas del nuevo mundo. ¿Esto es lineal? Por supuesto que no. Pero hay que tener en cuenta el valor que se le da a la fe en términos sociales y culturales. La iglesia sabe que puede incidir en la forma de pensar de una gran mayoría. La iglesia Argentina es, sin dudas, poderosa económica y socialmente.

Por lo tanto, (y lo dice quién pasó 12 años en formación católica cristiana), una idea-semilla se internaliza y, con la ayuda de organizaciones satélite, se fertiliza hasta convertirse en Ideo-logía: La lógica de la idea.

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Hoy, la Iglesia aparece como la “representante de la vida”. En el transcurso de la historia fue adaptándose y promoviendo diferentes formatos de organización social y familiar. La “Familia Típica” es, además de una organización social, una forma de organizar el territorio para la Iglesia. Es su núcleo de poder y espacio de incidencia más cercano. Conviene el formato tradicional porque el nuevo que se propone atenta contra el núcleo familiar en dónde la iglesia forja el vínculo político – religioso. No es lo mismo trabajar la fe en una familia que en sujetos autónomos e individuales. La familia es un valor, es de lo más grande que puede lograr un ser humano (desde su perspectiva). Todo aquello que atentase contra esta forma, será fuertemente reprendida por la institución.

 

 

La Iglesia es la representante de la vida de la Familia, en su conformación típica de los últimos 200 años. La familia de tradición católica, que cumple con los ritos sacramentales, lleva sus hijos a misa, a catequesis. Esa es la vida que se defiende.

 

 

Los nuevos movimientos sociales que pregonan nuevos formatos de familia, con o sin hijos, homosexual, heterosexual sin hijos, no son un terreno fértil para la Iglesia. El dilema del aborto está encolumnado dentro de esa nueva crisis de estructuración familar – social. Ya la mujer no es la madre que cría a los hijos de la familia: Ahora la mujer es otro sujeto social muy distinto al de hace décadas.

La Iglesia es, en el fondo, la representante de “la vida”: la vida de la Familia, en su conformación típica de los últimos 200 años. La familia de tradición católica, que cumple con los ritos sacramentales, lleva sus hijos a misa, a catequesis. Esa es la vida que se defiende. La Iglesia se opone al aborto porque derrumba la estructura familiar, atenta “contra la vida” de esa forma de familia moldeada por ella misma y el sistema socio-económico en el que está inserta y participa.

Por más sangre que carguen sus túnicas y manos, por más horrores que hayan cometido en el nombre de Dios-Yahveh-Jehová, se autoproclaman presidentes de la vida.

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El dilema del aborto pasó a la luz de los criterios morales: sí está bien o mal “dejar morir a esa vida”. La Conferencia Episcopal Argentina tomó una posición clara hace un par de semanas en su carta de prensa alegando que su intención es “proteger la existencia de los inocentes que no pueden defenderse”. A este terreno, de lo moral y ético, es donde se intenta llevar. Y el terreno de lo moral y ético es donde la Iglesia se mueve como pez en el agua, porque es el terreno que ellos mismos han creado e instalado. Ellos forjaron lo que está bien y lo que está mal, en gran medida.

 

 

Las leyes que hoy nos rigen provienen del derecho romano, que fue influenciado absolutamente por el poder de la Iglesia. De hecho la Iglesia nace en el Imperio Romano.

Nuestras leyes se basan en criterios lógicos, éticos y morales introducidos e inducidos por la iglesia. Por algo el aborto hasta el momento ha sido prohibido; porque la idea de que “está mal” hasta ahora ha ganado la pulseada. No se trata de si este bien o mal, no es esa la contradicción. La cosa está en pensar qué plan (y condiciones) tiene la madre, padre, familia y sociedad para esa vida que va a venir, y uno nuevo: lo que quiera, convenga o decida la madre.

Un dato que da claras muestras de que la Iglesia ve dificultoso el triunfo en este debate, es que hayan dicho de sus propias bocas que consideran “prioritaria la educación sexual integral” para la ciudadanía. Es una muestra de su histórica habilidad marcial; de tomar una consigna del oponente y hacerla fuerza propia.

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La práctica del aborto es una realidad, se acepte o no, se legalice o no, lo quiera la Iglesia Católica o no. En este mundo de hoy, parece más difícil vivir que nacer. La vida, parece ser solo derecho  para los que tienen condiciones materiales para vivir: ese es la realidad de este mundo capitalista, lo quiera o no la Iglesia.

El orden de cosas está convulsionando, está en crisis. La Iglesia Católica misma tiene fuertes internas que la hacen parecer vulnerable e incluso retrasada en muchos ámbitos de debate social. Pero nunca hay que subestimar el Poder que ella detenta y posee. Podrá perder el debate, perder la batalla. Pero el clero tiene aún muchas vías por dónde seguir manteniéndose en ese lugar casi Omnipresente en nuestra Argentina y en occidente. En la estrategia general de su “guerra”, aún tiene muchas armas de las cuales valerse para mantener su posición mundial.

 

 

Martes 12 de junio

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