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CRÓNICAS

“Deberían estar agradecidos”

Por Emiliano Jauregui

Por Cocoliche


El alfombrado azul y los acolchados asientos de gamuzado rojo, bajo las luces led del techo, conducían hacia a una mesa de conferencias con asientos ejecutivos. La lujosa sala de conferencias de la empresa de transporte SAT en Río Cuarto, se vio colmada por un numeroso grupo de estudiantes que habitan en Barrio Alberdi. En los asientos de la sala acustizada, en la sede principal de la empresa, se fueron amontonando los jóvenes. En la mesa de conferencias se aprestaba Julio Jaule, Secretario de Transporte de la ciudad, el Vicepresidente de la empresa Marcelo Milanesio y Julio Titarelli, presidente.

Unos minutos antes, los estudiantes universitarios se iban juntando en la puerta principal de la institución. La ansiedad, el nerviosismo y las expectativas acompañaban el frío helado de la mañana. Hace dos semanas la empresa decidió, por cuenta propia, modificar el recorrido de la unica linea que conecta a los estudiantes del barrio con la Universidad. El recorrido que antes tomaba 30 minutos, ahora implica casi una hora.

Desde el principio la reunión fue tensa. Un Julio Titarelli, evidentemente molesto con al situación, y elevando la voz, abrió la palabra diciendo “es la primera vez que la empresa recibe a un grupo para escuchar un reclamo, deberían estar agradecidos”. La provocación generó quejas en los estudiantes, que comenzaron a remarcar que así debería ser, por ser el transporte un derecho público. Luciana Zuñiga estudiante de Licenciatura en Economía, de la zona del Peyrano, dijo que “el cambio se hizo por fuera de lo que establece la normativa, no considerábamos que debíamos ser agradecidos, sino que es lo justo”.

Jaule desde el comienzo se vio obligado a poner paños fríos y plantear que la intención era llegar a un acuerdo. Tras el “los escuchamos chicos” del vicepresidente, se fueron exponiendo los argumentos. Afuera más estudiantes iban llegando a la reunión, pero no fueron bien recibidos por la empresa que no los quería dejar entrar. Se armó un revuelo hasta que ingresaron.

El argumento principal de los estudiantes es que la modificación del recorrido, que amplía nuevas distancias, deja sin posibilidades de un viaje directo y, con pocas frecuencias, siendo la única línea que va a la Universidad desde uno de los barrios más periféricos y alejados. “si ya antes se nos complicaba ir a cursar, ahora es mucho peor” manifestó Edgar Nuñez, estudiante de Abogacía que vive en la zona del Peyrano. El argumento principal de la SATRC, por lo menos en los días previos a la reunión y según declaraciones publicas, era que el grupo de afectados con la modificación es minoritario. 

De pronto, Titarelli interrumpe a una estudiante que explicaba que no pudo rendir un final por llegar tarde con el nuevo recorrido. Con su imponente voz dijo “llegar 10 minutos tarde a la universidad, a ver chicas, yo también tengo una hija en la universidad, y todos sabemos que no es tan grave”. La sala se caldeo. Se alzaron muchas voces planteando los problemas y perjuicios de llegar tarde a clases, de tener que combinar dos colectivos para poder hacerlo a tiempo pero gastando el doble de dinero. El vicepresidente acotó, frente al desconcierto de todos los presentes, que “es cierto que el ahora el 16 recorre más kilómetros, pero no es cierto que demora más” El aire se puso tenso nuevamente.

El vicepresidente intentó moderar el evidente enojo y apuntó a los choferes como una posible causa de la demora en cumplir un recorrido que para la empresa es de 30 minutos y llega en tiempo y forma. “Nadie es perfecto chicos, no todos los choferes trabajan bien cumpliendo los horarios, hay choferes que se toman un tiempito de más”.

Para la empresa el cambio beneficia a todos. A la ciudadanía y a la misma. El principal reclamo de los estudiantes es volver al recorrido anterior, o por lo menos que el horario de llegada de los colectivos sea en los horarios pares, que son los que marcan el comienzo y el final de las clases, para que perder una hora viajando aún así les permita llegar a tiempo.

Después de una hora de deliberaciones, el auditorio estaba cada vez más agitado. Titarelli sentenció “Jaule me dijo que era una reunión con 7 personas y aca hay mas de 35, entonces así no, no venimos a hacer política acá”. El secretario de transporte provincial, Jaule, tuvo que intervenir nuevamente y anunció que iban a estudiar el tema y en 10 días darle una respuesta a los afectados. Pero Titarelli agrego que “para hacer un cambio como el que plantean ustedes va a ser casi imposible llegar a horarios pares”

Para Tomás Criado, que estudia Ingeniería Mecánica y vive por la Vicente López, no fue tan productiva la reunión “en el sentido que la mayor parte del tiempo fue titarelli diciendo no a todo lo que se le planteaba, también hecho aparte que el subsecretario de transporte se sentó literalmente del lado de la empresa” dijo.

En el mismo sentido, Luciana agrega “fuimos muy claros en nuestros planteos, de ninguna forma se reduce a lo que el presidente de la empresa dijo públicamente sobre que ´´sólo nos molesta que pase por la plaza”. De todas formas, la empresa se comprometió a brindar una respuesta dentro de 10 días, así que quedamos a la espera de una solución que sea favorable a los estudiantes”.

Los estudiantes evalúan llevar el tema al concejo deliberante. A pesar de que el mismo, más allá del color político de los diferentes gobiernos municipales, siempre tomó posiciones favorables para la empresa. Sin embargo, para los afectados, es un problema público y debe ser regulado por el estado.

Sobre el final de la reunión, levantada por los mismo representantes de la empresa, uno de los estudiantes increpó a los funcionarios, pidiendo que se firme un acta compromiso, “que no quede en palabras”, sobre lo pautado en la reunión de reveer el recorrido dentro de los 10 días siguiente. Un Julio Titarelli sacado le respondió “Yo te doy mi palabra de que lo vamos a evaluar, ¿no confias en mi palabra”?. La respuesta del estudiante no vaciló. Un rotundo no, seguido de una pausa silenciosa, fue coronado con “la suya es la palabra de un empresario señor, y claramente no tenemos los mismos intereses”. La reunión había llegado a su fin. Un gusto amargo quedó como resina alimentando el descontento de los estudiantes que se juntaron afuera a debatir cómo seguir. El funcionario de transporte fue increpado a la salida.

El estudiantado hace años que se enfrente a las políticas de transporte de la única empresa de colectivos de la ciudad. En un nuevo capítulo de esa contienda, ¿qué ocurrirá esta vez?.

 

 

 

Lunes 9 de julio

En esta nota: SATRC
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