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CRÓNICAS

Cuando el rock riocuartense tocó en primera

Por Fernando Aguirre

Por Cemento, el documental


Todavía recuerdo las primeras veces que tuve la posibilidad de ver bandas en vivo a finales de los años noventa en nuestra ciudad, donde la primera impresión después de algunos de esos grandes recitales en Madre Tierra, Viejo Mercado, KomeKomic o en la antológica biblioteca Segat es que estaba presenciando música de una calidad que no tenía nada que envidiarle a lo que estaba sucediendo en otros lugares del país, en especial en la Capital Federal, y que si había algo maravilloso llamado “under del rock” la llama estaba encendida en el imperio del sur cordobés… Tengo que decir que en esos años noventa me veía obnubilado por el famoso mito local del “Seattle Argentino”.

Siendo una ciudad atrapada en esa época entre el desprecio no oculto a las bandas de covers o “tributo” (que todavía comparto personalmente) y la imposibilidad de “pegarla” y ser parte del mainstream del rock nacional, era casi una obviedad que el sueño del rockero riocuartense de jugar un ratito en primera, ese músico quien siempre miró hacia Buenos Aires y no tanto a la en ese momento no tan prolífica Córdoba, fuera transitar los caminos hacia el sitio emblemático y ahora casi de culto que fue “Cemento”, un lugar donde público y bandas casi que se confundían en la profundidad de la noche, la antesala como condición de posibilidad hacia una posible llegada a Obras, el tocar el cielo con las manos…

Cemento, el boliche fundado y regenteado por Omar Chabán y Katja Alemann, lugar donde  pasaron en sus primeras épocas las bandas más importantes del rock argentino, como Los Violadores, Los Redondos, Riff, La Renga, Sumo, Rata Blanca, Las Pelotas, Hermética, Attaque 77, etc… antro que cobijó al under argentino y le permitió salir del circuito de pubs y centros culturales, el “espacio importante para gente que quería hacer cosas, porque era muy diverso e iba todo tipo de público” en palabras de Semilla Bucciarelli no fue totalmente esquivo a nuestras bandas, quienes entre 1991 y 2003 fueron por momentos partícipes en calidad de invitadas a los masivos recitales del boliche de Estados Unidos 1234. Estas bandas fueron “Fuerza Motriz”, “Cerebros Atómicos”, “El Error” y “Biopsia”…

Para tratar de reconstruir parcialmente las vivencias de nuestros músicos tuvimos la posibilidad de hacerles algunas preguntas a dos de los protagonistas, Walter Coria que actualmente toca la guitarra en Naturae y la banda Reactivos, más Luciano Olaizola Pouler, actual guitarrista y cantante de Águilas.

Fer Aguirre: ¿Cómo fue que se concretó la movida de tocar en Cemento?

Walter: Eso fue en 1995 con Cerebros Atómicos. Nosotros nos habíamos ido a vivir a Córdoba capital y tocábamos todos los fines de semana. Como nos seguía mucha gente y uno de los que nos seguía (el Nacho) era plomo e íntimo amigo de los músicos de Fun People les dijo que nos tenían que llevar a Baires y así fue…

Luciano:  Es una historia larga pero te cuento… en el 2003 previo a Cemento habíamos tocado con Biopsia en el Teatro del Plata en Capital Federal (a unas 2 cuadras del obelisco) como una de las nueve bandas soportes de Karina Alfie (en ese momento la mejor guitarrista mujer del mundo dicho por Steve Vai.. y de Argentina)… Ahí ya teníamos un amigo que estaba en la editorial de un magazine, donde nos hizo una nota y donde nosotros dijimos que uno de nuestros sueños era tocar alguna vez en Cemento… esa nota la leyó gente del palo, y en una producción con bandas de BsAs alternativas saltó la idea de llevarnos para abrir el show…

¿Con qué otras bandas tocaron esa noche? ¿Conocieron a los dueños?

Walter: Esa noche aparte de Fun People que cerró también tocó “Días Muertos ” un bandon de grindcore femenino alucinante con quien nos hicimos amig@s… Con Chabán casi no tuvimos relación, la que mejor onda tenía era la mujer Katja Alemann, re piola. Por lo menos con nosotros estuvo divina…

Luciano: Fue un sábado 17 de Mayo del 2003 junto a  “Kiosko”, “Ubicuo” y “Alternativa” y nunca lo vimos a Chabán.. o por lo menos no recuerdo haberlo visto entre la producción. Tampoco estaba muy informado de quién era en ese momento…

¿Que cosas se acuerdan de esa noche respecto a Cemento en cuanto sonido, como era el lugar, público, etc.?

Walter: Seeeeee… De todo me acuerdo… Cómo olvidarse.. El lugar .era gigante… El sonido brutal… Un poco mas largo y más ancho que el Viejo Mercado… El sonidista esa noche fue Miguel Roldan, Violero de V8 y Logos, un capo, nos tiró la mejor… A la tarde en la prueba de sonido cuando escuché sonar la viola por primera vez me cague todo, pense que era un trueno jaja… re chuncano… sonaba gigante… Terminamos de probar tipo 19 hs y salimos a comprar unas pizzas y cuando llegamos a la vereda ya había una cola para entrar de mil personas…A esa hora!!!!… Igual que aca ja… En los camarines que nos tocaronlas bandas invitadas ni luz teniamos Jjjjjj… Pero en las paredes estaban las firmas grafiteadas de Cerati, Federico Moura. ..Luca. ..etc… Alucinante… Eran un antro los camarines… Estaban atrás del escenario…

Luciano: Estuvo increíble!… ahí nos vió nuestro actual productor Biopsia/Águilas y amigo, Gerardo Rosellini… El lugar era como una caja de zapatos… gigante… con olor a faso impregnado en el piso, paredes, camarines,,, etc.. jaaj!… lo loco era que para los músicos no había otra salida que la de la entrada, o sea que ante un inconveniente, debìamos bajar del escenario para atrás, pasar por los camarines, y por un pasillo salías a las vallas, y quedabas atrás de toda la gente que iba saliendo… el sonido era mágico, porque no había física ni arquitectura que respaldara tan buen sonido… todo poderoso y a pleno… se escuchaba todo divino… hasta el día de hoy tenemos amigos en bandas de BsAs que nos fueron a ver por primera vez a Cemento y lo recuerdan como alto show que les voló la peluca… recuerdo que en un cartel luminoso avisaban que el finde siguiente tocaba Karamelo Santo antes de su gira por Europa…un flash.. era como jugar en primera por un ratito…

El boliche Cemento tuvo un final abrupto con su cierre definitivo después de la Tragedia de Cromañón, lo que derivó en una parcial conciencia de la sociedad sobre las condiciones de los locales destinados a espectáculos musicales y en la clausura de la gran mayoría de los espacios que permitían dar vida y continuidad al rock under porteño, lo que a su vez también impactó en el resto del país, incluso en nuestra ciudad. Ya que no se puede pensar en conquistar espacios inexistentes de la gran ciudad desde el interior y a la vez nos vemos “invadidos” permanentemente por la llegada de bandas consagradas del mainstream nacional a los bares y boliches locales, tal vez sea un buen momento para que los músicos y público local se conviertan en gestores culturales solidarios de una nueva manera de repensar el rock riocuartense, recuperando la vieja y querida solidaridad del “aguante” a todas las expresiones vernáculas de nuestro under local.

Domingo 5 de agosto

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